La abuela de Pablo Rivero tenía una carnicería. Sus padres criaban hacienda. Él creció entre las dos cosas: el animal en el campo y la media res colgada del gancho, y aprendió antes que nada que una cosa no se entiende sin la otra.
Don Julio nació de esa herencia. No de una idea de restaurante, sino de un oficio que venía de atrás y que había que seguir haciendo bien. El mostrador de cortes a la vista no es decoración: es la carnicería de la abuela, puesta en el medio del salón.
Guido Tassi dirige la cocina y elabora los embutidos todos los días, en la casa, con la carne del mismo animal que va a la parrilla.